Regionalismos y Orientalismos. Parte I - Educarte es Arte

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jueves, 5 de abril de 2018

Regionalismos y Orientalismos. Parte I


     En el español de Latinoamérica y muy especialmente en Venezuela, es inevitable romper con la norma impuesta por la Real Academia. La mezcla de razas, dialectos, costumbres y quehaceres, ha dado lugar, en el oriente venezolano, a construcciones como “ampoas” para designar las ampollas que aparecen en la palma de la mano o en el talón del pie. Otro caso son “las pichas”, término con doble significado: son los caramelos que piden los chiquillos cuando desfilan las carrozas en el carnaval o son las metras con las que juegan. Los guarichos son los muchachos de corta edad (como los escuincles en México), pero si entre ellos hay uno catirito, con pecas y cabello castaño rojizo, entonces ¡ese es un bachaco! Las féminas se reúnen en el porche o en el pórtico pa’ echase un pote (no de jugo;es un chisme o un cuento), y en los tiempos juveniles de nuestros abuelos, era común ir donde el turco a comprar los paños de mota (las toallas de baño),las blumas (las pantaletas),o los guachicones (zapatos de goma).

      En términos geográficos más amplios, cuando queremos celebrar algo hacemos una vaca, pero si no juntamos todos los churupos, entonces… ¡repartimos la cochina! Todo aquel que emigra del interior del país a la Isla de Margarita es un navegaíto y después se convierte oficialmente en ñero o en hijo ‘er diablo. Aquel que sabe mucho o está preparado para una labor está amolao, no importa que después de finiquitarla termine agalloneao (adolorido o con mialgias), y cuando en una discusión se barajan ideas incompatibles, eso es un arroz con mango; por eso y para no pelarse, hay que comer avispa, porque cigarrón atora. Ese es el hablar de nuestro país.


Autor: M. Sc. Jesús Navas Bruzual
Lingüista & Traductor

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